Cómo adaptar tu rutina de ejercicio a una hernia discal
28 de Enero de 2026

Como especialista en ofrecer un tratamiento para la hernia discal en Albacete, podemos decirte que adaptar la rutina de ejercicio ante la presencia de una hernia discal requiere atención cuidadosa y planificación. El primer paso es consultar a un especialista en salud, como un fisioterapeuta o un médico especialista en columna, para recibir un diagnóstico preciso y recomendaciones personalizadas. La gravedad de la hernia y su localización determinan los ejercicios que se pueden realizar de manera segura y aquellos que se deben evitar.


Es fundamental evitar actividades que aumenten la presión sobre la columna, especialmente aquellas que impliquen levantamiento de pesos elevados o movimientos bruscos de torsión. Los ejercicios que requieren flexión profunda hacia adelante, como ciertos tipos de abdominales tradicionales, pueden agravar el dolor y retrasar la recuperación. En cambio, se recomienda priorizar ejercicios de bajo impacto que fortalezcan los músculos del tronco, la espalda y el abdomen, ya que estos proporcionan soporte adicional a la columna y contribuyen a reducir la tensión sobre los discos afectados.


La práctica de ejercicios de estiramiento suaves y controlados también es beneficiosa, siempre que no provoquen dolor. Mantener la movilidad de la columna de forma segura ayuda a prevenir rigidez y favorece la circulación sanguínea en los tejidos circundantes. Es importante realizar cada movimiento de manera lenta y controlada, respetando los límites del propio cuerpo.


El entrenamiento cardiovascular de bajo impacto, como caminar, nadar o utilizar la bicicleta estática, puede mantenerse o incorporarse progresivamente, ya que contribuye a la condición física general sin someter la columna a esfuerzos excesivos. La frecuencia y la duración de las sesiones deben ajustarse según la tolerancia individual, aumentando gradualmente a medida que mejora la condición física y disminuye el dolor.


Finalmente, es recomendable mantener un registro de los síntomas y de las actividades realizadas. Esto permite identificar qué ejercicios resultan beneficiosos y cuáles generan molestias, facilitando ajustes oportunos en la rutina. La consistencia y la moderación son clave: un enfoque gradual y consciente ayuda a mantener la actividad física sin comprometer la salud de la columna. Con la supervisión adecuada, es posible conservar la movilidad y la fuerza general mientras se protege la espalda afectada por la hernia discal.

Recuerda que, si necesitas someterte a un tratamiento para la hernia discal en Albacete, no lo dudes y contacta con Clínica Gualda para solicitar más información si compromiso.

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